Tips para aumentar tu productividad trabajando desde casa

Tips para aumentar tu productividad trabajando desde casa

Uno de los mayores problemas de los emprendedores noveles es que, puesto que siempre han trabajado para otra persona, cuando están en su casa trabajando para sí mismos, no tienen muy claro cómo organizarse para ser productivos.

Y la productividad es importantísima en cualquier ámbito de la vida, porque es lo que permite ganar más dinero en menos tiempo. Algo de vital importancia para tu tienda online en Shopify (y para cualquier otro negocio).

Por ello, en el artículo de hoy, te voy a explicar algunas claves para mejorar tu productividad y conseguir mejores resultados en menos tiempo. Todo, gracias a saber priorizar y relajar tu mente para que las horas de trabajo sean sagradas y se empleen adecuadamente.

 

Cuenta con un horario y un calendario

Lo primero que deberías hacer para mejorar tu productividad, es contar con un horario y un calendario donde marques qué días y de qué hora a qué hora trabajas.

En el caso de que puedas definir de antemano en qué trabajar cada día y cada hora, conviene que también lo tengas anotado (esto es viable en algunos tipos de trabajo, pero, en otros, nunca se sabe a ciencia cierta qué es lo que se tiene que hacer por anticipado).

Contar con un horario y un calendario tiene dos ventajas que no se pueden perder de vista:

La primera, te da un foco que permite que tu mente esté dedicada a lo suyo cuando es la hora y el día de trabajar. Con horarios y calendarios, no hay lugar para el “ya lo haré mañana”. No. Tienes horas de trabajo, y tienes que invertirlas en trabajar.

La segunda, contar con un calendario y un horario te permite tener horas y días de descanso, que, lo creas o no, son imprescindibles para mejorar la productividad. Productividad no es trabajar mucho, sino trabajar eficientemente.

Y el descanso ayuda a mejorar la eficiencia.

Por eso, ten un horario y un calendario y, sobre todo, respétalos. Tanto las horas de trabajo como las horas de descanso.

 

Prepárate como si fueras a trabajar a la oficina

Otra de las claves para aumentar la productividad es tener la mentalidad de estar trabajando. No es fácil trabajar si estás con el pijama y las legañas pegadas, porque eso transmite la sensación de que estás en domingo.

Lo que tienes que hacer es tener el cuerpo como si fuera un día normal de trabajo, y eso se transmitirá directamente a tu cerebro, que interiorizará que estás en modo trabajo. Es un poco difícil de creer, pero funciona.

Y, para hacer que el cerebro crea eso a partir de cómo está tu cuerpo, necesitas engañarlo, haciéndole creer que vas al trabajo.

Para ello, cuando te levantes, dúchate, vístete como si fueras a trabajar, perfúmate, etc. Puedes llegar al extremo, incluso, de acercarte al recibidor y coger las llaves como si realmente fueras a salir de casa.

Todo eso sirve para engañar al cerebro y, aunque parezca una tontería, esas simples rutinas ponen al cerebro en modo trabajo, por lo que la productividad aumenta.

 

Ten un espacio sensorial de trabajo

Siguiendo con la idea de engañar al cerebro y hacerle creer que estás yendo al trabajo (en realidad, estás yendo al trabajo, aunque esté dentro de tu propio hogar), conviene tener un espacio sensorial de trabajo.

¿Qué es un espacio sensorial de trabajo? Pues un espacio donde hay olores, sonidos y elementos visuales que no hay normalmente a tu alrededor, especialmente en las demás habitaciones de tu hogar.

Para que nos entendamos: Cuando ibas a la oficina, ¿verdad que los olores, los sonidos y los elementos visuales eran diferentes a los que hay en tu hogar? Eso hace que el cerebro diga: “está bien, ya no estamos en casa, este es el lugar de trabajo y hay que trabajar”.

Y eso es lo que tienes que reproducir en tu espacio de trabajo. Para ello puedes utilizar diferentes elementos que aporten un lugar especial a la habitación, utilizar una música que te resulte útil para trabajar (y que suela ser la misma siempre, para facilitar que el cerebro entre en “fase trabajo”), y colocar diferentes elementos visuales exclusivos de esa habitación.

Sé que este tipo de cosas parecen una tontería, pero funcionan realmente bien. El cerebro no es tan racional como parece, y estos elementos sensoriales contribuyen a que cambie de chip.

 

Planea tu día durante el desayuno

Otra de las claves para que tu día sea productivo, es tener claras las actividades que tienes que realizar. Si no las tienes claras, irás de un lado para otro tratando de hacer muchas cosas, dejándolas a medias, y sin terminar de hacer ninguna de ellas.

Es preferible que pierdas media hora por la mañana, mientras desayunas, en hacer una lista con todo aquello que deberías hacer a lo largo del día.

Ya hemos dicho que deberías tener definida un horario y un calendario y que, de ser posible, dentro de esos horarios y calendarios establezcas a qué dedicar determinadas horas y determinados días.

Sin embargo, solo en el día a día se puede saber en qué hace falta trabajar exactamente un día concreto. Por lo tanto, mientras desayunas, establece los trabajos que tienes que hacer, y cuánto te va a llevar completarlos.

De esta forma, puedes establecer una lista de trabajos imprescindibles para el día, y ver cuánto tardarás, más o menos. Establecer el tiempo en el que debes realizar el trabajo, además, te ayudará a no alargarte más de la cuenta, porque “jugarás contrarreloj”.

 

Toma descansos breves entre actividades

Una vez tienes las actividades que tienes que realizar a lo largo del día definidas, y ya te has puesto a trabajar, conviene que no te pases ocho horas seguidas sin despegar la vista de la pantalla.

En general, esas prácticas son poco recomendables, porque las dos o tres primeras horas pueden ser tremendamente productivas, pero, a partir de ahí, la productividad va cayendo (es por eso que las empresas van reduciendo las jornadas laborales).

Es una opción muy inteligente hacer pausas para “oxigenar el cerebro” y conseguir, así, alargar esas fases de alta productividad. Sin embargo, no es inteligente hacer pausas por tiempos.

Es decir, no te conviene hacer una pausa después de dos horas por el simple hecho de llevar dos horas trabajando, porque, si estás en mitad del desarrollo de un trabajo, después, cuando vuelvas a ponerte con él, tardarás un tiempo en alcanzar el nivel de concentración que tenías antes.

Por lo tanto, es preferible que hagas las pausas entre las actividades que has ido diseñando por la mañana, mientras desayunabas.

Así, si la primera tarea que tienes dura dos horas y media, y te lleva dos horas y cuarto, ese es un buen momento para tomar un descanso de cinco o diez minutos. Ya has terminado el trabajo y, no vas a tener pérdida de concentración.

 

Toma un descanso largo a media jornada

A media jornada, conviene que tomes un descanso más largo que los pequeños descansos que has ido tomando entre las actividades, porque, como comentaba, tu productividad ya habrá empezado a disminuir.

Por ejemplo, supongamos que te marcas una jornada de ocho horas de trabajo al día. En ese caso, cuando lleves cuatro horas (simplificando -en realidad, el equivalente en “actividades de trabajo”, como mencioné antes), deberías tomar un descanso largo.

En Japón tomaron una práctica española muy útil, que es la siesta, y es algo que les permitió mejorar la productividad de su empresa. Así que, si quieres llevarlo al extremo, tú también puedes ponerlo en práctica.

Echar una cabezada de veinte minutos, después despejarte, lavarte la cara y tomar un café, puede ser una muy buena forma de mejorar la productividad de las cuatro horas siguientes.

También puede valer el salir a tomar un café al bar y después volver a casa. La idea es que alejes el trabajo de la mente por esos momentos y, cuando vuelvas, estés a pleno rendimiento de nuevo.

Nadie puede aguantar ocho horas seguidas de trabajo y mantener la productividad al mismo nivel que al principio, por lo que no tengas problema en tomarte descansos.

 

Haz ejercicio y medita

Otra de las grandes claves, muy utilizadas por los emprendedores, es hacer ejercicio y meditar. Esto se encuadra en los momentos en los que ya has terminado la jornada laboral, pero, incluso así, ayuda a mejorar la productividad.

Como emprendedor, apuesto a que tienes tu tienda online de Shopify todo el día en mente, sin poder parar de pensar en cómo mejorarla, los problemas que tienes últimamente, nuevas estrategias de marketing, ese proveedor que te da problemas…

Todos esos problemas, cuando trabajas para otra persona, se quedan en la oficina cuando la abandonas. Pero, cuando emprendes, te persiguen y están todo el día contigo, por lo que conviene tener espacios y actividades para “vaciar la mente”.

Y, para vaciar la mente, puedes hacer ejercicio, o meditar. En ambos casos sucede lo mismo: La mente se queda sin nada más que lo que se está haciendo (en el caso del ejercicio, el propio ejercicio, y en el caso de la meditación, la respiración), y se liberan endorfinas.

Por lo tanto, no dudes en dedicar una hora al día a hacer ejercicio o meditar, y notarás no solo cómo aumenta tu productividad a largo plazo, sino también cómo mejora tu estabilidad mental y encuentras nuevas soluciones a tus problemas del día a día (incluidos los problemas empresariales).

 

Si no vives solo, haz saber a tu familia que estás trabajando

Por último, un simple consejo para los emprendedores que tienen vida familiar, ya sea porque son jóvenes y viven con sus padres, o porque tienen pareja e hijos.

Es normal que la familia no siempre entienda qué significa trabajar desde casa, porque es algo relativamente nuevo. Sin embargo, es imprescindible que comprendan que, si no te dejan trabajar, no podrás traer dinero a casa.

Lo mejor es sentarse con los miembros de la familia, explicarlo con tranquilidad, que resuelvan las dudas sobre qué haces, cómo ganas dinero, y cuánto tiempo al día necesitas para dedicarle al trabajo, y que todo quede cien por cien claro.

Y, una vez lo hayas hecho, puedes optar por colocar un cartel en la puerta de tu despacho donde diga “Trabajando. No entrar.”. Puede parecer un poco radical, pero es importante que entiendan que, si estás trabajando, estás trabajando.

Al fin y al cabo, no estaban continuamente llamándote al móvil cuando estabas trabajando en la oficina, ¿verdad? No hay razón para que te molesten continuamente por el simple hecho de estar trabajando en casa.

 

Como puedes ver, existen algunas claves básicas para mejorar tu productividad. Siguiendo estas claves, podrás aumentar notablemente la productividad de tu trabajo cuando estés dedicándote a tu tienda online en Shopify.

¿Y tú? ¿Has puesto en práctica alguna de estas técnicas de productividad? ¿Qué resultados has obtenido? ¿Utilizas alguna otra técnica interesante? ¡Cuéntamelo en los comentarios y te responderé tan pronto como sea posible!

 

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