Claves para ser un gran profesional

Claves para ser un gran profesional

En el artículo de hoy, me voy a detener a hablar de cuáles son las claves para ser un gran profesional. Como podrás comprobar, son varias, y, probablemente, no estén todas. Aun así, serán una buena base para que empieces a pensar en cómo ser un profesional de éxito.

Conviene señalar que, aunque estas claves te irán muy bien como dueño de una tienda online en Shopify, lo cierto es que son claves que van bien a cualquier persona, incluso a trabajadores por cuenta ajena.

Así que, en el caso de que estas claves te parezcan sensatas y lógicas, preséntaselas, también, a tus amistades y familiares. Seguro que todos ellos extraen un mensaje positivo y le sacan partido.

 Profesional

La capacitación es imprescindible

La primera de las claves para ser un gran profesional es la capacitación y la formación. Y no me refiero con el hecho de que acudas a la universidad y aprendas lo que allí te enseñan. Eso solo es el principio.

En un mundo tan competitivo como el que vivimos, es imprescindible que estés en constante reciclaje, y cada día aprendas nuevas formas de ofrecer más valor a tus clientes (y a cualquier otra persona con la que te relaciones).

Por lo tanto, la primera labor de un buen profesional es invertir en sí mismo, conseguir mejorar sus capacidades y obtener una mayor formación, independientemente de que ésta venga acompañada de un título o no.

Los títulos no son importantes. Lo que aprendes sí lo es.

 

Aprende a dominar lo que transmites verbal y no-verbalmente

Otra clave para ser un buen profesional es dominar el arte de saber transmitir lo que quieres transmitir. Y esto no es nada fácil, porque, especialmente en España, no se nos enseña a exponer nuestras ideas con soltura.

De hecho, cuando los chicos llegan a la universidad y tienen que empezar a exponer sus ideas en público, se nota la falta de práctica, haciendo unas presentaciones lamentables en las que no son capaces de expresar aquello que quieren transmitir.

Y eso en el caso de que lo tengan preparado. Si el profesor hace una pregunta, ni hablamos. Es la absoluta incapaz para comunicar ideas (que, por supuesto, las tienen).

Esto se debe, en buena medida, a que, a lo largo de los años de enseñanza, se nos enseña a exponer lo que pensamos y a dar respuestas de forma escrita, mientras que se minusvalora la exposición oral de dichas ideas.

Por ejemplo, son escasos los institutos que organizan clubes de debate o conferencias entre los alumnos, donde podrían desarrollar estas capacidades verbales.

Si has heredado estos rasgos que hacen que te comuniques peor, tienes que resolverlo tan pronto como sea posible, porque un buen profesional tiene que ser capaz de transmitir aquello que piensa y siente.

Y, además, debes ser capaz de hacerlo de una forma verbal y no verbal. No tendrás gran efectividad si estás diciendo a la perfección algo que quieres transmitir, pero tu lenguaje no verbal está mostrando todo lo contrario.

Por lo tanto, una de las claves imprescindibles para ser un buen profesional, es aprender a transmitir aquello que se desea transmitir.

 

La cortesía nunca pasa de moda

Otro aspecto relevante de esta lista es el de la cortesía.

Vivimos en una época en la que parece que la cortesía ya no esté de moda. Los jóvenes tutean a los mayores nada más conocerlos, nadie abre las puertas a las mujeres y cuesta encontrar a alguien que ceda su asiento a otra persona.

Que no te ocurra a ti lo mismo.

La cortesía gana valor cuando escasea (como cualquier otro bien o servicio). No dudes en mantener las mejores normas de cortesía. Siempre tendrás tiempo de recortar esa distancia que genera la cortesía si la otra persona te da pie a hacerlo.

Simplemente, ponte en situación: Vas a conocer a una clienta, le das dos besos nada más conocerla, entras al despacho tú primero, no la invitas a sentarse mientras tú sí lo haces, la tuteas…

Ahora ponte en la situación opuesta: La conoces, le das la mano, le abres la puerta para que pase primero, la tratas de usted, la invitas a sentarse, etc.

Sin duda, la segunda opción muestra mucho más respeto que la primera, y a la gente le gusta sentirse respetada y bien tratada. Si, a futuro, la relación se vuelve más profunda y es posible eliminar parte de esas normas de cortesía, se hará. Pero no las elimines sin saber si la otra persona quiere eliminarlas.

Así que, la tercera de las claves para ser un buen profesional es esa: Ser cortés con las personas con las que tratas.

 

No tomes a nadie por tonto

Esta es una de las claves que te servirá para todo en la vida, pero especialmente si quieres ser un buen profesional. A nadie le gusta la gente que trata a las demás con condescendencia.

Incluso puede que sea evidente que la otra persona no tenga tantos conocimientos sobre un tema como tú, pero eso no significa que sea tonto, sino que no conoce tan en profundidad aquello que tú sí.

Como decía Einstein: Todos somos ignorantes, pero en cosas diferentes.

El hecho de que una persona no sepa de un tema, no significa que no sea un experto en otro tema. Así que, si tienes que explicarle a alguien algo que tú dominas y él no, no lo tomes por tonto.

Simplemente, explícale lo que sea lo mejor que puedas, y pregúntale si te has explicado bien (mucho mejor que preguntar si te ha entendido). Resuélvele las dudas, y termina con humildad diciendo algo así como “lo que hago no tiene gran dificultad”.

La gente humilde, que enseña a quien no sabe, y que no trata a los demás como idiotas gusta más. Y gustar es imprescindible para ser un buen profesional.

 Profesional

No te creas demasiado listo

La segunda parte de la anterior clave es la de no creerte demasiado listo. Igual que no hay gente tonta, sino gente que no sabe sobre un tema concreto, tampoco hay gente lista, sino gente que sabe sobre un tema concreto.

Tú puedes saber mucho de aquello a lo que te dedicas (al menos, si quieres ser un buen profesional, deberías saber mucho de aquello a lo que te dedicas, como es lógico), pero no tienes ni idea de muchas cosas que son importantes para ti y para tu negocio.

Por lo tanto, no creas que por ser bueno en tu trabajo no necesitas a nadie más. Mantén la humildad, y deja que los demás te enseñen aquello que tú desconoces.

Además, también deberías mostrar humildad en aquello que sí dominas. Cuando estés intercambiando opiniones sobre un área que está dentro de tu círculo de competencias, trata de no pensar que eres el que más sabe y que la otra persona no puede enseñarte nada nuevo.

Puede que tenga mucho que enseñarte, ya sea porque sabe más que tú, o porque lo enfoca de una forma distinta y, en consecuencia, sus ideas tienen un valor extra que las tuyas no tienen.

Simplemente, y de nuevo, sé humilde.

 

Sé asertivo y muestra tu inconformidad

Aquí llegamos a una clave importante. En muchas ocasiones, los profesionales se encuentran en la tesitura de encontrarse en reuniones o estar hablando de tratos en los que no se sienten cómodos porque hay algo que no les gusta.

En esos casos, un buen profesional no se queda callado y deja que los demás dirijan la situación, pasando por encima de él. ¿Por qué? Porque, si eso sucede, acabarás participando en el trato o en el proyecto, pero sin ganas, porque no estabas conforme desde el principio.

En lugar de ello, muestra tu inconformidad sin ningún tipo de complejo. Explica por qué razones no te gusta lo que se está planteando, y trata de ser asertivo cuando discutan tus críticas, mostrándote firme en tus críticas, pero tratando de tener una discusión constructiva.

En algunos casos, esta actitud puede hacer que las demás personas se vean “atacadas” (a nadie le gusta que le señalen errores en su plan). En esos casos, recuérdales que estás ahí para ayudar, y que si haces una crítica es porque de verdad crees que puede haber un problema.

Habrá ocasiones en las que tu crítica será considerada y podréis tratar de buscar una solución (en general, esto ocurre con aquellas personas que también son buenos profesionales), pero, en otras ocasiones, tus críticas no serán atendidas ni consideradas.

En esos casos, tienes que decidir si seguir en el proyecto o abandonarlo. Eso ya depende de ti mismo. Pero, si finalmente participas en el proyecto, debes hacerlo como si no tuvieras nada en contra. Un buen profesional da el 100% siempre que se compromete con algo.

 

Cuida de cabo a rabo tu ortografía

La mala ortografía es la halitosis de la escritura. Y doy por sentado que no vas a las reuniones con la boca oliendo a mil demonios, sino que mantienes una buena salud bucal y, además, te comes un chicle para causar buena sensación.

Pues, cuando escribes, debes tener el mismo cuidado y tener una ortografía óptima. Y esto es aplicable tanto a los contratos, como a los emails, las cartas, los tuits, los mensajes de móvil… Todo. Absolutamente todo.

La buena ortografía hace más interesantes a las personas, y esto es especialmente importante para un profesional, porque será más atractivo y le permitirá tener mejores relaciones con proveedores y clientes (lo cual te interesa para tu tienda online en Shopify).

 

Sé persuasivo

Otra de las claves para ser un buen profesional es ser persuasivo. Y, ¡cuidado! Ser persuasivo no es sinónimo de ser un manipulador.

El manipulador busca que otras personas hagan lo que no les conviene para beneficiarse él. El profesional que persuade busca el interés que tiene en común con la otra persona y trata de llegar a él de una forma beneficiosa para ambos.

Cuando una persona es persuasiva, puede conseguir grandes resultados en su entorno profesional, porque convence a la gente de lo que es mejor para la otra persona y para sí mismo, y establece una ruta para conseguir esos objetivos conjuntos.

Así, al compararte con ese otro profesional que solo busca su propio beneficio, tú apareces como preferible, y, en consecuencia, se te busca, se te ofrecen mejores proyectos, se te recomienda, etc.

 

Busca calidad en vez de marca

Por último, una de las mejores claves para ser un gran profesional es buscar la calidad en lugar de la marca. Y esto se aplica a absolutamente todo.

Por ejemplo, si tienes que elegir ropa, elige la mejor calidad en lugar de la mejor marca. Si tienes que elegir tu formación, elige lo que te aporta valor en lugar de lo que te aporta un título. Si tienes que elegir cliente, elige aquel que se va a quedar por mucho tiempo en lugar de aquel que te va a tratar mal, pese a que sea una gran marca.

Las personas que priorizan la calidad por encima de la marca, entienden cuál es el valor de las cosas. Así, cuando otra persona que comparte esa forma de ver el mundo (y que, por tanto, es otro buen profesional) te ve, está más predispuesto a trabajar contigo.

 

Como puedes ver, estas claves para ser un gran profesional te ayudarán a que tu tienda online en Shopify prospere mucho más rápido, porque la gente con la que hagas tratos te percibirá como un profesional de éxito.

Ahora bien, puede que me haya olvidado de mencionar algún aspecto importante. ¿Tú qué opinas? ¿Crees que hay alguna otra clave que conviene incluir en el artículo a la hora de convertirse en un gran profesional?

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