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8 razones por las que abandonar tu trabajo para emprender es peligroso

emprender online

Emprender está de moda. Pocas dudas puede haber a este respecto, porque lo vemos en la televisión, lo escuchamos en la radio, las librerías se llenan de libros con biografías y consejos para emprendedores e internet está bullendo como jamás se había visto.

Emprender se ha planteado como una solución viable a los problemas de empleo que asolan a muchos países, y a la crisis económica que vive todo el mundo. Pero, cuidado. El emprendimiento no es para todo el mundo.

En esta ocasión, vamos a dirigirnos a todos aquellos jóvenes y no tan jóvenes que quieren emprender, pero están trabajando por cuenta ajena en otra empresa, al mismo tiempo que desarrollan su proyecto.

Muchos te habrán comentado que debes dejar tu trabajo para dedicarte al 100% a tu proyecto. Nosotros vamos a explicarte por qué NO deberías hacerlo.

 

1. Tu trabajo es una fuente de ingresos segura

La primera razón por la que no es conveniente abandonar el trabajo para emprender es bastante obvia, y es que, mientras que tener un ecommerce en Shopify, por ejemplo, no genera ingresos constantes y seguros, un trabajo sí que los da.

Esto puede ser algo secundario en el caso de que seas un joven que vive con sus padres, y que tiene un trabajo a tiempo parcial mientras estudia en la universidad (o incluso uno a tiempo completo).

En esos casos, puedes permitirte el lujo de perder algunos ingresos para probar suerte con tu proyecto. Pero eso no es aplicable a la mayor parte de las personas. Quien tiene una familia que mantener, no puede dejar de ingresar dinero mensualmente por emprender un negocio.

Por lo tanto, la primera razón por la que no debes abandonar tu empleo, es que te aporta un dinero que, en las primeras etapas de tu emprendimiento, no sabes si podrás conseguir por otras vías.

En el caso de que, en el futuro, consigas que tu proyecto (una tienda online en Shopify, por ejemplo) genere dinero de forma constante, entonces podrás abandonar tu trabajo. Mientras tanto, mejor que trabajes en ambos ámbitos a la vez. 

2. Tu trabajo te aporta una red de contactos

Otro aspecto interesante, y que a veces se nos olvida, es que trabajar en una empresa ajena nos aporta una red de contactos, tanto entre los trabajadores de igual cualificación, como entre los superiores.

Y las redes de contactos lo son todo en los negocios.

Piensa que, cuando emprendes un negocio por tu propia cuenta, las primeras etapas del negocio las pasas solo, sin ningún tipo de compañero y sin empleados, por lo que todo depende de ti.

Sin embargo, si tienes una red de contactos conseguida en un entorno laboral distinto, contarás con ese círculo de compañeros, que podrán ayudarte en el desarrollo de tu proyecto, aunque solo sea opinando (si es un sector parecido a aquel otro en el que estás emprendiendo, podrán ayudarte en temas más concretos, también).

De hecho, si tienes una buena idea y estás llevándola a cabo, cuando llegues a cierto grado de desarrollo, puedes ponerte en contacto, incluso, con tus superiores, y plantearles la posibilidad de invertir en el proyecto.

Así que, otra buena razón para no abandonar el trabajo cuando te decidas a emprender, es que te aportará una buena cantidad de contactos que a corto y medio plazo pueden resultarte muy útiles. 

3. Tu trabajo te roba solo ocho horas diarias

Está bien, este punto depende un poco de cada uno. A algunas personas, el trabajo por cuenta ajena les roba solo cuatro horas, a otros seis, a otro ocho, y a otros diez o doce. Depende. Pero, en general, la jornada más habitual es de ocho horas.

¿Por qué es importante este punto?

Porque, en general, cuando algún gurú recomienda abandonar el puesto de trabajo para emprender, te dice “necesitas dar el 100% de ti en tu proyecto para que funcione”. Y es cierto, pero a medias.

Para que un proyecto crezca y escale, necesitas el 100%. Pero para validarlo y que empiece a generar el primer dinero, no es necesario abandonar el trabajo y dedicarle 16 horas diarias.

Puedes trabajar tus ocho horas en el trabajo y, después, cuando llegues a casa, dedicarle otras cuatro, cinco o seis horas a tu tienda online. Con eso, tendrás más que suficiente para comprobar si tu idea tiene visos de ser rentable o no.

Y más en un sector como el online, en el que gran parte de las cosas suceden mientras no estamos delante de la pantalla (piensa en el posicionamiento web, la viralización de un contenido, o los propios procesos de compra).

Por lo tanto, para emprender, no necesitas abandonar tu trabajo por razones de tiempo.

Cuando tu tienda online crezca, entonces sí que lo necesitarás. Pero, en ese momento, ya estarás generando dinero y tu tienda será tu propio trabajo. Así que no te preocupes. Primero, valida tu idea, que, para hacerlo, solo necesitas unas pocas horas diarias. 

4. Tu trabajo es parte de tu formación

Este punto hay que tratarlo con pinzas, porque, aunque el título es acertado en algunos casos, en otros, no lo es tanto.

Por ejemplo, en Shopify tenemos una gran cantidad de emprendedores que están desarrollando sus tiendas online mientras que tienen un empleo en una fábrica, en una cadena de montaje.

En esos puestos de trabajo, la formación que se obtiene (y más si pensamos en la formación orientada al emprendimiento), es mínima.

Sin embargo, si hablamos de alguien que está trabajando como programador, diseñador gráfico, en marketing o ventas, entonces, el trabajo en dicha empresa sí es parte de su formación. Y eso es importante tenerlo en cuenta.

Si el trabajo en el que estás te aporta cierto grado de formación, debes valorarlo, porque, de lo contrario, no solo estarás dejando de ingresar el dinero por el trabajo que desempeñas, sino que tendrás que gastar un extra en la formación que ahora estás recibiendo gratuitamente, y que tendrías que pagar si abandonases el trabajo.

Por último, conviene tener en cuenta que, especialmente cuando se es joven, incluso un trabajo en una fábrica es parte de la formación en el sentido de que aporta esa dosis de sensatez, dedicación, cultura del esfuerzo y demás.

Elementos que no son estrictamente formación en un ámbito concreto, pero que son absolutamente necesarios en un buen emprendedor. Por lo tanto, en esos casos, también puede ser conveniente mantener el empleo. 

5. Tu trabajo puede ser necesario para invertir en tu proyecto

Este es un punto importante. Las películas y las grandes noticias sobre startups nos han hecho creer que emprender consiste en picar cuatro líneas de código, recibir una llamada y levantar diez millones de dólares en financiación.

No es así. La mayor parte de los emprendedores desarrollan sus negocios mediante el bootstrapping, y poniendo ellos mismos el dinero necesario para empezar y evolucionar el negocio en las primeras fases.

En el caso de que estés en un trabajo por cuenta ajena, es harto probable que el dinero que estés ganando lo necesites no solo para pagar el alquiler y las facturas, sino también para asumir algunos costes de inversión de tu proyecto de emprendimiento.

Por ejemplo, contar con una tienda en Shopify tiene un precio mensual que, aunque no es muy elevado, puede que no puedas hacerle frente si no tienes una fuente de ingresos distinta a la propia tienda online.

Por ello, al igual que mencionaba en el punto número uno, hasta que tu tienda online esté funcionando y generando beneficios, será preferible que no abandones tu trabajo actual, porque ese dinero lo necesitas.

Esto se aplica no solo a la hora de poner en funcionamiento tu proyecto, sino también para hacer que crezca más rápidamente. Con dinero es todo mucho más fácil y rápido. Por ejemplo, en una tienda online, podrías invertir en SEO, y tu tienda empezaría a dar beneficios mucho antes.

 Emprender desde el trabajo

6. Tu trabajo puede darte herramientas para desarrollar tu proyecto

Este punto está relacionado con el cuatro, el de la formación en el trabajo. De nuevo, esto depende del tipo de trabajo en el que se esté, y no siempre se aplica, pero en muchos casos sí, y, si es el tuyo, es un motivo adicional por el que no deberías abandonar tu trabajo.

Por ejemplo, tomemos por caso un joven que es diseñador gráfico en una empresa, y que, por otro lado, está emprendiendo una pequeña tienda online en Shopify en la que se dedica a vender camisetas con diseños de diferentes tipos.

Es un buen trabajador, y suele tener una hora libre en su puesto de trabajo, porque hace sus labores antes del tiempo previsto (o, si se prefiere, puede que su jefe le autorice a ir una hora antes y utilizar las herramientas de la empresa para sus proyectos).

La cuestión es que el joven utiliza las diferentes herramientas y los diferentes programas, todos ellos profesionales, para crear los diseños que, posteriormente, imprime en camisetas y vende en su tienda online.

Esto incluye los diferentes softwares, el hardware necesario, todas las herramientas y unos ordenadores muy potentes que hacen que todo fluya a un ritmo elevado, lo que le permite ser muy productivo.

Ahora imaginemos que ese joven decide abandonar su trabajo para dedicarse por entero a su tienda online… Automáticamente pierde esas herramientas y, si se plantea comprarlas, debería realizar una inversión bastante alta.

Por lo tanto, en el caso de que tu trabajo te aporte una serie de herramientas que puedas utilizar para tus emprendimientos, deberías hacer este cálculo para comprobar si te compensa o no abandonar tu puesto de trabajo. 

7. Tu trabajo es una red de seguridad

Por todo lo anteriormente dicho, podemos afirmar que el trabajo es una red de seguridad. Y, aunque suena muy romántica la idea de abandonarlo todo y dedicarse a emprender, lo cierto es que, si no quieres darte un batacazo, es preferible contar con esa red.

Cuando te plantees si abandonar o no el trabajo que estás desarrollando actualmente, te tienes que plantear: ¿Qué gano y qué pierdo? Tomando nota de todo lo anterior.

Pierdes el trabajo, pierdes el dinero, pierdes la formación, pierdes los contactos, pierdes las herramientas, etc.

A cambio, ganas tiempo, la oportunidad de hacer crecer tu negocio, ganas en “foco” (mantenerte 100% dedicado a un solo proyecto), etc.

Si pones los diferentes elementos en una balanza y el resultado es que pesa más lo que te aporta el trabajo que lo que te quita, deberías quedarte. Si no, te puedes plantear abandonarlo.

Pero siempre tienes que hacer ese análisis de una forma objetiva, porque, en general, abandonar un puesto de trabajo no tiene vuelta atrás. Y no querrás arrepentirte el día de mañana.

Sobre todo, cuando, para emprender, no se necesita dedicación exclusiva. Sobre todo, en las primeras fases del desarrollo del negocio. 

8. Emprender no es para todo el mundo

Por último, tenemos que hablar de una realidad que a veces es incómoda, y más en los tiempos que corren: Emprender no es para todo el mundo.

Y hay que decirlo así de claro, porque a día de hoy se nos bombardea con la idea de emprender, y es importante dejar claro que el mundo debe contar con emprendedores, empresarios y trabajadores. No solo una de las tres cosas.

Es cierto, también, que muchas personas utilizan ese argumento de “emprender no es para todo el mundo” para no probarlo y descubrir si es para ellos o no. Pero, dejando eso a un lado, la frase es acertada. No es para todo el mundo.

El problema es que, para saber si emprender es para ti o no, tienes que emprender. Tienes que probarlo.

Por lo tanto, si quieres descubrir si es para ti o no, y no correr el riesgo de intentarlo, que no sea para ti, y encontrar que los has perdido todo, es recomendable que emprendas mientras mantienes tu puesto de trabajo. 

En definitiva, emprender es algo muy positivo y que conviene probar. Sin embargo, no es recomendable abandonar el trabajo, por las razones que he dado más arriba.

La próxima vez que alguien te diga: “Si quieres emprender tienes que abandonar tu trabajo para dedicarte al 100% a tus sueños”, recuérdale que de los sueños no se come, y que prefieres ir más despacio, pero más seguro.

 

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